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Composición nutricional de la bollería industrial

Bollería industrial

 

La bollería industrial contiene muchas Kilocalorías, azúcares y grasas (buena parte de ella, saturada o trans, las menos saludables), lo que aconseja que su consumo sea ocasional.

Descubre por qué debemos moderar su consumo y qué otras alternativas hay para la merienda.

La bollería se compone de 4 ingredientes básicos:

  1. harina
  2. grasa
  3. azúcar y
  4. huevos
  5. Otros: por ej. chocolate

Y son ellos los que determinan su composición nutricional.

 

La proporción de grasas en este tipo de productos se sitúa entre el 20-30%, valores muy altos si se comparan con otros alimentos como el pan (1,5%) la leche entera (3,5%) o el huevo (12%).

Pero más importante aún que la cantidad de grasas es su calidad. En los cruasanes, por ejemplo, más de la mitad corresponde a grasas saturadas y grasas trans, las menos saludables.

Para identificarlas, deberemos observar en el etiquetado del producto sus ingredientes (grasa hidrogenada o parcialmente hidrogenada, aceite de palma o coco que pueden estar encubiertos bajo la denominación “aceites vegetales”, mantequillas o margarinas). y valor nutricional (comprobar el porcentaje de ácidos grasos saturados o ácidos grasos trans).

El exceso de grasa saturada contribuye al aumento de los niveles de colesterol-LDL (colesterol malo), y de los triglicéridos en sangre, lo que perjudica la salud del corazón y de las arterias (las obstruyen y endurecen). Los efectos de los ácidos grasos trans son incluso peores, porque no sólo incrementan el colesterol malo, sino que también reducen el colesterol bueno o HDL.

Su valor energético es de media unas 460 Kcal/100g. Una ración ronda los 50 gramos, con lo que estaríamos consumiendo unas 230 Kcal.

 

¿Y qué opciones tengo? Si calculamos el valor energético y nutritivo de un bocadillo (50g de pan con 25g de jamón serrano y unas rodajas de tomate), y lo comparamos con un producto de bollería industrial, observamos que contiene menos energía (aprox. 200 Kcal), y que además es más nutritivo (más vitaminas y minerales y sólo un 4% de grasa de mayor calidad).

Si optamos por 60g de bizcocho casero elaborado con aceite de oliva o de girasol, estaremos consumiendo aprox. 225Kcal y 17,5% de grasa de mayor calidad).

 

El resultado es evidente, y nuestro mensaje claro: Si no consumes bollería industrial fenomenal; si te gusta y la comes, disminuye la frecuencia de consumo. Y en ningún caso, renuncies al placer de comer, un bocadillo en la merienda puede ser una buena forma de cuidarse.